Queridos parientes,
Esta Junta General tiene para mí un significado especial. Después de siete años al frente del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada, ha llegado el momento de poner fin a mi etapa como Alcalde Mayor y de dar paso a quienes hayan de asumir la responsabilidad de continuar una tarea que, en realidad, nunca pertenece por completo a quien circunstancialmente la desempeña. Los cargos pasan, el Solar permanece. Y precisamente por eso quisiera que mis últimas palabras como Alcalde Mayor fueran una reflexión acerca del camino que hemos procurado seguir y de los principios que han orientado nuestra actuación.
Cuando hace siete años asumí esta responsabilidad, una de mis primeras preocupaciones fue recuperar aquello que nos hacía más fieles a nuestra propia historia. Por eso recuperamos las denominaciones tradicionales de los cargos de la Junta de Gobierno, dejando atrás otras denominaciones incorporadas en épocas relativamente recientes y ajenas a la tradición institucional del Solar. No se trataba de una cuestión meramente terminológica. Las palabras importan porque contienen historia. Hablar de Alcalde Mayor, Alcalde Ordinario, Procurador Fiscal, Alguacil, Archiveros o Diputados significa reconocernos en una continuidad que viene de siglos atrás. Son cargos cuyas funciones fueron cambiando con el paso del tiempo, pero conservaron sus nombres. La propia historia del Solar de Tejada pone de manifiesto que adaptarse a los tiempos no significa despojarse de aquello que lo hace singular, sino conseguir precisamente que pueda vivir en nuestro tiempo permaneciendo fiel a sí mismo.
Durante estos años hemos procurado también que el Solar de Tejada fuera cada vez más conocido fuera de nuestros propios límites. Su extraordinaria historia merece ser conocida y compartida, y considero que hoy podemos afirmar que su presencia y repercusión han aumentado notablemente, tanto en España como fuera de ella y, de manera muy especial, en el ámbito de la Hispanidad. Las Jornadas de Convivencia celebradas en Madrid en 2023 y en Málaga en 2026 han demostrado que existe un deseo real de encontrarnos también fuera de nuestra Casa Solar, de conocernos, de compartir nuestra historia y de reforzar unos vínculos familiares que las distancias geográficas no deberían hacer desaparecer. Ese creciente conocimiento se refleja igualmente en el trato que recibimos de otras instituciones. Las corporaciones nobiliarias y militares cuentan cada vez más con el Solar de Tejada, nos invitan a sus actos y muestran interés por nuestra historia, nuestra naturaleza y nuestra singularidad. Todo ello contribuye a dar a conocer una institución que durante siglos ha formado parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio cultural.
Uno de los proyectos de los que personalmente me siento más satisfecho es la culminación de la apertura del Archivo Histórico del Solar de Tejada a la consulta pública. Hace diez años, con la colaboración del Gobierno de La Rioja, se llevó a cabo la digitalización de sus fondos. Aquello constituyó un paso fundamental, pero entendimos que no podía ser el último, porque un archivo digitalizado que no puede ser fácilmente consultado continúa siendo, en buena medida, un archivo de difícil acceso. Por ello emprendimos posteriormente una segunda fase mucho más ambiciosa: la indexación de la documentación, desarrollada gracias también a la colaboración de la Real Asociación de Hidalgos de España y al trabajo realizado durante estos últimos años, hasta culminar en la creación de un buscador especializado que permite localizar y consultar la documentación a través de diferentes campos.
Hoy cualquier investigador, desde cualquier lugar del mundo, puede acercarse a nuestros fondos históricos sin necesidad de desplazarse físicamente hasta ellos. Creo que no debemos subestimar la trascendencia de este paso. Durante siglos, el Archivo del Solar ha conservado una parte esencial de nuestra memoria. Ahora esa memoria queda puesta al servicio de todos. Con ello se multiplican extraordinariamente las posibilidades de que aparezcan nuevas investigaciones, artículos científicos, estudios genealógicos, trabajos universitarios y tesis doctorales sobre nuestra historia y nuestra naturaleza. Ya en 2024 fue defendida la primera tesis doctoral dedicada al Solar de Tejada. Confío en que sea el comienzo de muchas otras investigaciones y, especialmente, de aquellas que puedan profundizar en la expansión de los linajes vinculados a Tejada por toda la geografía de la Hispanidad.
Hace apenas unos días tuve además ocasión de comunicar personalmente a Su Majestad el Rey que el proyecto de indexación había finalizado y que nuestro Archivo Histórico se encuentra ya abierto a la consulta pública mediante este buscador. Le trasladé asimismo nuestra esperanza de que esta iniciativa pueda favorecer nuevas investigaciones académicas, particularmente en Hispanoamérica. Su Majestad tuvo la amabilidad de felicitarnos por la culminación del proyecto. Creo que aquel breve intercambio resume bien uno de los propósitos que nos han acompañado durante estos años: que Tejada no permanezca detenida en su pasado, sino que sea capaz de conservarlo, estudiarlo, hacerlo accesible y proyectarlo hacia el futuro.
Esta misma idea de continuidad se encuentra en otras actuaciones realizadas durante estos años. Hace dos años culminamos por completo la restauración de nuestra Casa Solar. Después hemos continuado trabajando sobre los terrenos del antiguo señorío, realizando labores de entresaca destinadas a mejorar la calidad del arbolado y procurando que, poco a poco, nuestra finca recupere también el aspecto que tuvo durante siglos. Y ahora hemos culminado otro gran proyecto, al poner a disposición de todos el contenido de nuestro Archivo Histórico. Casa, territorio, archivo y linaje son realidades diferentes, pero todas forman parte de un mismo patrimonio que hemos recibido y que tenemos la responsabilidad de transmitir.
Si tuviera que resumir el criterio que ha guiado nuestra gestión durante estos siete años, lo haría en torno a tres ideas: conservación, difusión y sentido. La primera ha sido conservar y restaurar. Quienes formamos parte de Tejada somos depositarios de una herencia que comenzó mucho antes de nosotros y que deberá continuar cuando nosotros ya no estemos. La misión que hemos recibido de nuestros antepasados consiste en procurar que todo el patrimonio del Solar –material, documental, simbólico y humano– sea conservado, restaurado cuando sea necesario y transmitido en las mejores condiciones posibles a quienes vendrán después. Siempre he entendido que cada generación debe procurar entregar a la siguiente aquello que recibió en condiciones, al menos, tan buenas como aquellas en las que llegó a sus manos y, si es posible, mejorado.
La segunda idea ha sido la difusión. La historia del Solar demuestra que algunos de sus momentos más difíciles coincidieron con épocas en las que Tejada perdió presencia social, cayó en el desconocimiento o se aproximó a la irrelevancia. Por eso hemos considerado que conservar no era suficiente. Nuestro patrimonio cultural, reconocido oficialmente como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, adquiere también sentido en la medida en que puede ser conocido, estudiado y compartido por la sociedad. Nuestra responsabilidad no consiste únicamente en custodiar nuestra historia, sino también en facilitar que pueda ser conocida por cuantos quieran acercarse a ella con interés y rigor. Cuanto más se estudie Tejada, cuanto más se investigue su documentación y cuanto mejor se conozca su verdadera naturaleza, mayor será también la garantía de su conservación.
La tercera idea ha sido preguntarnos por el sentido y la misión de Tejada en la sociedad de nuestro tiempo. De las palabras que en diferentes ocasiones hemos escuchado a Su Majestad el Rey he extraído una reflexión que considero especialmente importante: una institución histórica encuentra buena parte de la justificación de su continuidad cuando es capaz de aportar algo positivo a la sociedad en la que vive. No basta con existir porque siempre se haya existido. Cualquier institución necesita preguntarse qué puede ofrecer a las personas de su tiempo, y creo que el Solar de Tejada posee hoy una respuesta especialmente valiosa.
Esa voluntad de servicio ha procurado manifestarse también, dentro siempre de nuestras posibilidades, cuando las circunstancias han requerido nuestra colaboración. Durante la epidemia de COVID-19, el Solar participó en el reparto de material desinfectante y preventivo y, en colaboración con otras corporaciones nobiliarias, contribuyó en 2020 a la adquisición y distribución de leche y aceite de oliva, destinados a familias especialmente afectadas por aquella situación. Del mismo modo, cuando las graves inundaciones sufridas en Valencia hicieron necesaria nuevamente la solidaridad de todos, procuramos en 2025 aportar nuestra ayuda. Fueron actuaciones modestas si se comparan con la magnitud de aquellas necesidades, pero expresan bien una convicción que ha acompañado nuestra gestión: una institución histórica encuentra también su razón de ser cuando es capaz de ponerse, en la medida de sus posibilidades, al servicio de los demás.
Vivimos en una sociedad cada vez más individualista, en la que muchas personas han perdido la conciencia de sus raíces y en la que los vínculos familiares y comunitarios resultan con frecuencia más frágiles. Frente a ello, el Solar de Tejada ofrece algo profundamente humano: raíces, pertenencia y encuentro. Somos un linaje extendido durante siglos por España, por Hispanoamérica y por otras partes del mundo. Personas que probablemente nunca se habrían conocido descubren que comparten una historia, unos antepasados, una memoria y una Casa común. Tejada es un nexo de unión entre familias dispersas por toda la Hispanidad y un punto de encuentro entre personas de países distintos que descubren unos vínculos capaces de atravesar generaciones y fronteras.
Quizás por eso se conserva entre nosotros una de nuestras expresiones más hermosas. Aunque el parentesco se encuentre en ocasiones extraordinariamente lejano, los Caballeros y Damas Diviseros seguimos llamándonos y tratándonos como parientes. Esa palabra sencilla contiene mucho de lo que Tejada ha representado durante siglos y también de aquello que puede seguir aportando a una sociedad necesitada de vínculos, pertenencia y memoria compartida.
Antes de concluir, quiero tener también unas palabras de especial agradecimiento para los diviseros que viven en La Rioja y, de manera muy particular, para quienes residen en nuestros pueblos diviseros. Su cercanía física al Solar los ha convertido, generación tras generación, en sus custodios más inmediatos. Ellos han cuidado este territorio, han mantenido viva su relación con los pueblos de Cameros y han hecho posible, muchas veces con una dedicación silenciosa y cotidiana, que Tejada haya llegado hasta nuestros días. Quienes vivimos lejos sabemos que ninguna presencia institucional, ningún proyecto de difusión y ninguna iniciativa emprendida desde otros lugares podría sustituir esa vinculación permanente de quienes tienen el Solar junto a sus casas y forman parte diariamente de esta tierra.
A quienes vivimos fuera de esta maravillosa tierra de Cameros, Tejada nos ha regalado además algo difícil de explicar: aunque no hayamos nacido aquí, nos hace sentirnos un poco cameranos. Nos permite reconocer como propios sus pueblos, sus montes, sus paisajes y una historia que nuestros antepasados compartieron. Y algo semejante sucede con tantos diviseros nacidos en otros países de la Hispanidad: a través del Solar descubren o fortalecen un vínculo con España y con una historia común que atraviesa el Atlántico y las generaciones. Esa capacidad de unir lugares y personas distintos alrededor de unas raíces compartidas constituye, a mi juicio, una de las mayores riquezas que conserva Tejada.
Termino estos siete años con la tranquilidad de haber intentado servir al Solar con toda mi capacidad y con la satisfacción de contemplar proyectos que comenzaron siendo apenas ideas y que hoy son realidades. Naturalmente, habremos acertado unas veces y nos habremos equivocado otras, porque ninguna gestión humana está libre de errores, pero puedo afirmar que siempre hemos procurado actuar pensando en lo que entendíamos mejor para Tejada y, sobre todo, mirando más allá del presente y pensando en quienes recibirán esta institución después de nosotros.
Dejo la Alcaldía Mayor, pero nunca dejaré el Solar. Seguiré siendo, como todos vosotros, un divisero, un pariente y un miembro de esta familia secular. Y a quien asuma ahora la responsabilidad de conducirla quiero desearle sinceramente todo el éxito posible. Queda mucho por hacer, como siempre ha ocurrido a lo largo de nuestra historia, y corresponderá a quienes asuman a partir de ahora esa responsabilidad decidir libremente los caminos que consideren más adecuados para afrontar el futuro.
Me despido de este cargo con agradecimiento, con esperanza y, sobre todo, con la certeza de que nosotros somos solamente un eslabón más de una cadena mucho más larga. La responsabilidad que hemos asumido quienes formamos y hemos formado parte de la Junta de Gobierno halla su mejor expresión en el lema de nuestro escudo: Ecce beatificamus eos qui sustinuerunt. Recibimos Tejada de quienes nos precedieron con el deseo de honrar su memoria cuidando el legado que nos transmitieron y algún día nuestros sucesores harán lo mismo. Mientras exista una generación dispuesta a recibir esta herencia, a comprenderla, a cuidarla y a transmitirla, el Solar de Tejada seguirá mirando al futuro con esperanza y con vocación de servicio a la sociedad.
Muchas gracias.